En el contexto nacional de fines del siglo XIX, marcado por la denominada Generación del 80, Córdoba comenzaba un proceso de profunda transformación urbana, social y cultural. La antigua ciudad colonial se proyectaba hacia la modernidad, incorporando nuevas formas de sociabilidad, instituciones y prácticas vinculadas con los modelos europeos.
Entre ellas, las carreras de caballos, de larga tradición popular y conocidas entonces como carreras cuadreras, comenzaron a adquirir mayor organización y presencia en los sectores sociales de mayores recursos. En este escenario, en 1882 se fundó el Jockey Club de Buenos Aires, impulsado por el doctor Carlos Pellegrini, y cinco años más tarde, en 1887, nació el Jockey Club Córdoba.
La fundación de la institución cordobesa tuvo como principal impulsor al ingeniero Luis Revol, quien se convirtió en su primer presidente. La iniciativa se concretó mediante un decreto provincial promovido por el doctor Ramón J. Cárcano, desde el Ministerio de Gobierno. Entre los fundamentos de aquella disposición se señalaba que «las reuniones de carreras contribuyen al mejoramiento de la raza caballar», expresión que reflejaba los objetivos de la época en torno al desarrollo de la actividad hípica.






























